ORIGEN Y FORMACIÓNDEL SER HUMANO
Introducción
A lo largo de toda la historia conocida, la humanidad se ha planteado tres preguntas fundamentales cuyas respuestas determinan no solo la imagen que tiene de sí misma, sino también su relación con el mundo que la rodea.
¿De dónde procede el ser humano o de dónde ha venido? ¿Para qué existe aquí? ¿Y hacia dónde se dirige?
Estas tres preguntas abarcan toda la secuencia de la existencia humana: su origen, su posible finalidad y su futuro. No se refieren únicamente al pasado, sino también al presente, pues comprender el propio comienzo influye inevitablemente en cómo el ser humano se percibe a sí mismo, cuál considera que es su lugar en el mundo y qué posibilidades reconoce para su desarrollo posterior.
La primera de estas preguntas ocupa una posición especial. Antes de reflexionar sobre la finalidad del ser humano y la dirección de su camino futuro, debemos intentar comprender de dónde surgió, qué causas determinaron su aparición y de qué manera se formó su naturaleza.
Durante milenios, distintos pueblos crearon y conservaron sus propias concepciones del origen humano. Estas encontraron expresión en enseñanzas religiosas, tradiciones, mitos y antiguas epopeyas, se transmitieron de generación en generación y pasaron a formar parte de la memoria cultural de la humanidad.
En algunos relatos, el ser humano aparece como resultado de una creación consciente realizada por un ser inteligente o una voluntad superior. En otros, su surgimiento se vincula con fuerzas primordiales, elementos y procesos de transformación del mundo. Con el desarrollo de las ciencias naturales, se difundieron explicaciones que consideran el origen humano como resultado del prolongado desarrollo de la naturaleza viva.
Las diferencias entre estas concepciones merecen atención. Sin embargo, no es menos notable la persistencia del deseo humano de buscar la causa de su propia existencia. El ser humano no se limita a percibir la realidad circundante: procura comprender por qué existe, cómo surgió y qué determina los cambios que ocurren en ella.
Resulta especialmente interesante que el propio ser humano posea la capacidad de crear conscientemente. Puede imaginar algo que aún no existe, concebir un proyecto, definir un objetivo y organizar una secuencia de acciones para alcanzarlo. Al crear herramientas, viviendas, obras de arte y complejos sistemas técnicos y sociales, transforma el mundo que lo rodea conforme a su idea del resultado deseado.
Tal vez por ello la idea de un designio inteligente ocupa un lugar tan destacado en las representaciones humanas sobre el origen del mundo y del propio ser humano. Pero también surge la pregunta inversa: ¿la tendencia a reconocer una intención consciente detrás de una organización compleja refleja las causas reales de su surgimiento, o es una característica del pensamiento humano que interpreta lo desconocido a través de su propia experiencia creadora?
No debemos dar por supuesta la respuesta de antemano.
Igualmente importante es la pregunta por el origen de la propia capacidad de actuar racionalmente y con una finalidad. Si el ser humano se formó como resultado de procesos naturales, es necesario investigar cómo estos procesos condujeron al surgimiento de un ser capaz de reconocerse a sí mismo, establecer sus propios fines y actuar conforme a un proyecto. Si, por el contrario, su origen se relaciona con una causalidad inteligente anterior, debemos establecer qué fundamentos permiten suponer su existencia y cómo podría haberse manifestado en la realidad.
Cada una de estas explicaciones requiere un examen independiente.
La investigación del origen humano no puede limitarse al estudio de restos fósiles o a la reconstrucción de una supuesta secuencia de cambios biológicos. La organización material del organismo humano, la herencia, las particularidades de la psique y el surgimiento de la racionalidad, la autoconciencia y la determinación autónoma de fines constituyen aspectos diferentes, aunque relacionados, de una misma cuestión.
No es menos importante acudir a la memoria histórica de la humanidad, no solo para establecer la posible veracidad de los relatos antiguos, sino también para comprender qué ideas sobre su comienzo conservó el ser humano, a qué explicaciones dio preferencia y qué pueden revelar esas preferencias sobre su propia naturaleza.
En esta investigación examinaremos las principales hipótesis sobre el origen humano, sus proposiciones iniciales y sus fundamentos causales. Prestaremos especial atención a distinguir entre hechos directamente observables, resultados de mediciones físicas, conclusiones lógicas y suposiciones cuya fiabilidad aún debe establecerse.
No partiremos de la necesidad de confirmar una concepción previamente elegida ni de refutar ninguna de las existentes. Nuestra tarea es determinar qué se conoce realmente sobre el origen humano, en qué fundamentos se apoyan las distintas explicaciones, cuáles permiten una comprobación independiente y dónde se encuentran los límites del conocimiento actual.
Al mismo tiempo, debemos recordar que el origen y la formación del ser humano no son cuestiones completamente idénticas. La primera se refiere a las causas y condiciones de su aparición. La segunda se refiere a los procesos de formación de esa organización compleja gracias a la cual el ser humano existe como un ser vivo, sensible, pensante y capaz de actuar autónomamente.
Precisamente en la relación entre ambas cuestiones intentaremos examinar la naturaleza humana: desde la pregunta por las causas iniciales de su surgimiento hasta la formación de las propiedades y capacidades que definen al ser humano como sujeto racional.
¿De dónde apareció el ser humano y cómo llegó a ser lo que es hoy?
Con esta pregunta comienza nuestra investigación.
