Emblema dorado del Centro de Causalidad CreativaCENTRO
DE CAUSALIDAD CREATIVA

SER HUMANO—CONCEPTO GENERAL

Capítulo 2. Cuestiones fundamentales de la naturaleza humana

El ser humano existe en el mundo físico, posee un cuerpo, percibe la realidad que lo rodea, experimenta sentimientos, piensa y es capaz de determinar conscientemente sus propias acciones.

Sin embargo, estudiar el cuerpo humano no equivale a estudiar al ser humano como un todo.

El cuerpo asegura la actividad vital física del ser humano y su interacción con el entorno material. La organización psíquica está relacionada con la percepción, las vivencias, la memoria y los estados internos. La racionalidad se manifiesta en la capacidad de comprender lo que sucede, tomar conciencia de uno mismo, establecer fines y modificar conscientemente la dirección de la propia actividad.

Estas dimensiones de la existencia humana están estrechamente relacionadas. Distinguirlas no implica todavía reconocer que cada una exista de manera independiente del organismo. Pero la descripción de los procesos biológicos tampoco agota por sí sola todas las preguntas acerca del ser humano como personalidad y sujeto.

Para avanzar en el conocimiento es necesario examinar varios problemas fundamentales directamente relacionados con el origen del ser humano, las particularidades de su organización y su posible finalidad.

1. El origen del ser humano y el problema de los sistemas complejos

El origen del ser humano plantea una cuestión compleja que no puede reducirse exclusivamente a la aparición de su cuerpo físico.

Es necesario distinguir el origen del organismo humano, la formación de sus capacidades psíquicas y el surgimiento de la subjetividad racional.

El cuerpo humano constituye un sistema vivo altamente organizado. Su existencia se asegura mediante la interacción coordinada de numerosos órganos, tejidos y mecanismos reguladores.

Al mismo tiempo, esta organización posee capacidad de crecimiento, recuperación, adaptación y reproducción.

¿Cómo surgen sistemas de semejante complejidad?

Para responder debemos investigar los mecanismos conocidos de formación de estructuras organizadas: la autoorganización física, las interacciones químicas, la herencia, el desarrollo acumulativo y la selección natural.

Junto a ellos, el ser humano conoce el principio del diseño intencional, mediante el cual se crea un sistema complejo para realizar determinadas tareas.

Esto plantea la cuestión de la posibilidad de distintos mecanismos causales del origen humano.

La teoría evolutiva moderna explica el origen de la especie humana a través de una larga historia de cambios de los organismos vivos y cuenta con importantes pruebas genéticas y paleontológicas.

Sin embargo, explicar la historia evolutiva del organismo no equivale a resolver definitivamente todas las cuestiones relativas a la naturaleza de la conciencia, el «yo» individual y la subjetividad humana.

También existen hipótesis de creación inteligente y de diseño biológico intencional del ser humano. Deben examinarse teniendo presente que la posibilidad de proponer una determinada causa todavía no constituye una confirmación fáctica de su existencia ni de su acción.

Por ello, la investigación del origen debe comprender no solo la descripción de los mecanismos propuestos, sino también la evaluación de su capacidad explicativa.

Revisten especial interés las propiedades del organismo humano, sus capacidades y sus límites. Pueden aportar información adicional sobre las condiciones en las que se formó su organización o para las que podría haber estado destinada.

Pero, para ello, primero debemos establecer hasta qué punto el cuerpo humano se corresponde con el entorno.

2. El cuerpo humano y el costo de la adaptación

El cuerpo físico del ser humano posee una gran capacidad de adaptación.

El ser humano soporta cambios considerables de temperatura, puede desarrollar fuerza y resistencia, adaptarse a distintas superficies del terreno y realizar diversos tipos de trabajo físico.

Sin embargo, la capacidad de adaptarse no significa que todas las condiciones que exigen adaptación sean favorables para el organismo.

Es especialmente importante tener en cuenta las consecuencias de una exposición prolongada al entorno.

La piel humana es relativamente vulnerable a los daños mecánicos. Cuando está sometida a fricción y presión constantes se forman engrosamientos protectores. Estos pueden cumplir una función útil, pero no eliminan todos los riesgos de lesión.

El pie humano permite caminar erguido, mantener el equilibrio y desplazarse. No obstante, caminar durante mucho tiempo sobre superficies duras, irregulares o cortantes puede provocar lesiones dolorosas y sobrecargas.

Las manos poseen gran movilidad y precisión de movimientos, pero no están protegidas frente a cortes, perforaciones y otras lesiones al trabajar con objetos afilados.

El cuerpo humano dispone de mecanismos eficaces de enfriamiento, especialmente mediante la evaporación del sudor. Al mismo tiempo, la ausencia de un pelaje denso limita la protección natural frente al frío, lo que hace necesarios la ropa y el refugio en muchas condiciones climáticas.

No menos importante es el problema del esfuerzo físico.

El sistema muscular permite levantar y transportar cargas pesadas, recorrer largas distancias y realizar movimientos complejos.

Sin embargo, las cargas pesadas repetidas, la tensión excesiva, las posturas incómodas mantenidas durante mucho tiempo y la recuperación insuficiente pueden provocar lesiones en la columna vertebral, las articulaciones, los ligamentos y los músculos.

Aquí se manifiesta una distinción fundamental entre la capacidad física y la conveniencia fisiológica.

El hecho de que el cuerpo sea capaz de realizar un determinado trabajo todavía no significa que pueda hacerlo durante un período prolongado sin perjudicar su salud.

El ser humano puede adaptarse incluso a condiciones desfavorables, pero el costo de esa adaptación puede expresarse en sobreesfuerzo crónico, lesiones y pérdida prematura de funciones.

Al mismo tiempo, es necesario distinguir el fortalecimiento normal del organismo mediante una carga adecuada de los daños causados por un esfuerzo excesivo. No toda adaptación va acompañada de destrucción de tejidos.

Por tanto, la cuestión principal no es si el ser humano puede soportar determinadas condiciones.

La cuestión es otra:

¿Qué condiciones y esfuerzos corresponden a la organización natural del cuerpo humano y cuáles exigen una compensación forzada y lo deterioran progresivamente?

Es precisamente esta distinción la que debemos investigar para comprender los límites reales de las capacidades físicas humanas.

3. El entorno original de existencia del cuerpo humano

Todo organismo vivo tiene determinadas condiciones en las que sus procesos vitales se desarrollan de manera más favorable.

Para el cuerpo humano, esas condiciones no se limitan a una alimentación suficiente y a la disponibilidad de agua.

Son también muy importantes la temperatura y la humedad del aire, la radiación solar, las características de la superficie terrestre, la intensidad del esfuerzo físico, los períodos de actividad y descanso y las posibilidades de recuperación.

Cuando estos factores se combinan desfavorablemente, el organismo se ve obligado a gastar recursos adicionales para mantener su funcionamiento normal.

Por consiguiente, podemos suponer la existencia de un intervalo de condiciones en el que el cuerpo humano necesita en menor medida adaptaciones protectoras y compensatorias.

Resulta especialmente interesante la organización inicial del organismo.

Un recién nacido todavía no posee la resistencia física de un adulto. Su termorregulación, sus capacidades motrices y otros sistemas continúan desarrollándose. Necesita protección, cuidados y determinadas condiciones de existencia.

Al mismo tiempo, la dependencia del niño respecto de los adultos es una característica propia de la biología humana, y no una prueba de que proceda de otro entorno.

Sin embargo, el estudio de todas las etapas de la vida humana permite determinar con mayor precisión qué condiciones son necesarias para el desarrollo pleno de su organismo.

Aquí surge una hipótesis central que requiere una comprobación independiente.

Es posible que una parte considerable de las condiciones habituales de la vida humana no corresponda a las condiciones más favorables para la existencia de su cuerpo físico.

En tal caso, el uso constante de ropa, viviendas, calzado, dispositivos protectores y medios técnicos podría considerarse no solo una ampliación de las capacidades humanas, sino también, en ciertas circunstancias, una compensación de las influencias desfavorables del entorno.

La naturaleza del trabajo merece especial atención.

Si determinados tipos de actividad provocan sistemáticamente lesiones y desgaste prematuro del organismo, surge la pregunta de hasta qué punto corresponden a la fisiología natural del ser humano.

Es posible que la actividad motriz normal del cuerpo humano suponga una relación entre movimiento, esfuerzo y recuperación muy distinta de la que imponen las condiciones del trabajo agrícola o industrial pesado.

En una investigación independiente será necesario determinar las características del entorno más favorable: el clima, el régimen térmico, las cargas físicas, las condiciones de desplazamiento, la alimentación, el descanso y la recuperación.

Pero aquí es importante distinguir dos preguntas independientes.

Primera: ¿qué condiciones corresponden mejor a las necesidades naturales del organismo humano?

Segunda: ¿existieron tales condiciones en la historia inicial del ser humano y estaba su organismo destinado originalmente precisamente a ellas?

La respuesta a la primera pregunta puede buscarse mediante investigaciones fisiológicas y la comparación de las condiciones de vida.

La segunda requiere también investigar el origen humano y las pruebas históricas.

Si se considera la hipótesis de una creación intencional del ser humano, entonces cabe plantear otra pregunta: ¿qué características habría debido tener el entorno previsto para la existencia original de su cuerpo?

Sin embargo, el carácter favorable de ciertas condiciones no demuestra por sí solo la existencia de un diseño previo.

Por tanto, el entorno original de la existencia humana debe considerarse un problema de investigación independiente, cuyos resultados podrán compararse posteriormente con distintas hipótesis sobre el origen.

4. Racionalidad, subjetividad humana y posible finalidad

Hasta este punto hemos examinado principalmente la organización física del ser humano.

Pero el ser humano no se reduce a su cuerpo.

Es capaz de tomar conciencia de sus propias necesidades, identificar las limitaciones del organismo, investigar el entorno y transformar conscientemente las condiciones de su existencia.

Mediante la razón, el ser humano crea aquello que su cuerpo por sí solo no puede crear.

Construye viviendas, confecciona ropa, desarrolla herramientas, crea dispositivos técnicos complejos y modifica el entorno natural.

Gracias a ello puede existir en condiciones que, sin los medios de protección adecuados, serían peligrosas para su organismo.

Aquí se manifiesta una particularidad esencial de la existencia humana.

El cuerpo físico tiene determinados límites naturales, mientras que las capacidades racionales permiten crear conscientemente medios para superar muchos de esos límites.

Sin embargo, la actividad racional no siempre se orienta hacia el bien del propio ser humano.

Las tecnologías pueden aliviar el trabajo, pero también pueden aumentar su intensidad. El desarrollo de la producción crea bienes materiales, pero a menudo va acompañado de efectos perjudiciales para la salud.

De este modo, el ser humano puede crear condiciones a las que su propio cuerpo se ve obligado a adaptarse, a veces a costa de lesiones y desgaste prematuro.

Por consiguiente, la posesión de capacidades racionales todavía no garantiza su aplicación beneficiosa.

Surge la cuestión de la orientación de la actividad humana.

Si el ser humano es capaz de conocer la realidad, crear nuevas condiciones de existencia y modificar conscientemente su propia vida, ¿puede considerarse el despliegue de estas posibilidades una de las principales tareas de su existencia?

En la base del concepto del Centro de Investigación de la Causalidad Creativa se encuentra la idea de que el objetivo de la existencia humana consiste en el despliegue y la realización del potencial interior de su propia esencia.

Al mismo tiempo, el cuerpo físico debe considerarse no como el único contenido de la naturaleza humana, sino como un aspecto necesario de su existencia terrenal, cuyo estado influye en las posibilidades disponibles para la actividad y el desarrollo humanos.

La actividad creadora presupone no solo la capacidad de transformar el entorno, sino también la comprensión de las consecuencias de esa transformación.

Al crear nuevas condiciones de vida, el ser humano puede tanto ampliar las posibilidades de su propio desarrollo como destruirlas.

Por eso adquieren especial importancia la racionalidad, la elección consciente y la responsabilidad.

Dentro de nuestro concepto, la posible finalidad del ser humano consiste en llegar a ser un sujeto autónomo de causalidad creativa, capaz de participar en el despliegue de las posibilidades potenciales de la Realidad.

Pero la cuestión de si tal finalidad fue establecida desde el principio permanece abierta.

Para investigarla es necesario examinar el origen del organismo humano, la naturaleza de la racionalidad, las condiciones de una existencia humana plena y las particularidades de sus capacidades creadoras.

Conclusión del capítulo

Las cuestiones examinadas permiten distinguir cuatro direcciones independientes para futuras investigaciones.

La primera es el origen del ser humano. Es necesario investigar el surgimiento de su organismo físico, sus capacidades psíquicas y su subjetividad racional, sin confundir estas cuestiones entre sí.

La segunda es la correspondencia entre el cuerpo humano y el entorno. Debemos establecer qué condiciones y esfuerzos mantienen la salud del organismo y cuáles provocan compensaciones forzadas, lesiones y pérdida prematura de funciones.

La tercera es el entorno original de existencia. Es necesario determinar las condiciones más favorables para la vida del cuerpo humano e investigar si sus características permiten reconstruir las condiciones de su existencia original.

La cuarta es la racionalidad y la posible finalidad del ser humano. Debemos esclarecer qué lugar ocupan en la naturaleza humana la conciencia, la voluntad, la capacidad creadora y la determinación autónoma de fines.

Al hacerlo, es necesario preservar la distinción metodológica fundamental.

El origen del cuerpo humano no agota la cuestión del origen del ser humano. La correspondencia del cuerpo con un determinado entorno no define por sí sola la finalidad humana. Y la posesión de capacidades racionales tampoco revela definitivamente la naturaleza del sujeto que las posee.

Estas cuestiones están relacionadas entre sí, pero requieren distintos métodos de investigación.

Su examen detallado excede los límites de esta sección introductoria.

El siguiente capítulo es «Direcciones de la investigación posterior del ser humano».


Autor del concepto: Dmitry Tastaev
Estatus: investigador independiente, fundador del Creative Causality Research Center
Desarrollo de la investigación: Creative Causality Research Center
Apoyo instrumental: con el uso de sistemas de inteligencia artificial
Primera publicación: 25 de octubre de 2026
Versión: 1.0
Dirección permanente: https://creativecausality.com/es/ser-humano/catalogo-de-investigacion/concepto-general/capitulo-2/


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